La última escala: Brunei
En fin, que en el viaje de ida a Nueva Zelanda una de las escalas era obviamente Brunei donde apenas si estuvimos un par de horas en el aeropuerto y durante las cuales nos surtieron de folletos varios sobre visitas turísticas por la capital. Esto se entiende perfectamente si se tiene en cuenta que en el viaje de vuelta la escala en Brunei es de 10 horas….si, 10 horas en un minúsculo aeropuerto es algo realmente duro, así que finalmente decidimos hacer un par de las rutas que nos ofrecían. La primera fue un recorrido en autobús por la capital que ofrecía gratis la aerolínea. El tour duraba un poco más de una hora pero estuvo muy bien porque la guía era encantadora y nos sirvió para hacernos una pequeña idea del país…sinceramente nuestros conocimientos sobre Brunei eran nulos. A lo largo del día descubrimos que casi todo el mundo te contaba más o menos lo mismo, básicamente lo maravilloso que es el sultán y lo bien que viven allí. Después de la visita en autobús por la ciudad nos dejaron en el centro donde más tarde nos reuniríamos con un guía que nos llevaría en un paseo por el río.
La verdad es que no pudimos ver mucho porque sólo teníamos un par de horas, no conseguimos un mapa con lo cual no queríamos arriesgarnos a perdernos y sobre todo porque había un 90% de humedad, la sensación de sofoco era abrumadora así que muy a nuestro pesar terminamos comiendo en un centro comercial al refugio del aire acondicionado, eso si por 6€ los dos nos pusimos quicos. No obstante como primera toma de contacto en Asia no estuvo mal y además la ciudad estaba muy animada porque era el último día de Ramadán o sea más o menos como Navidad aquí. Lástima no haber podido estar unas horas más para disfrutar de un par de mercados de comida que vimos al pasar en el camino de vuelta, pero bueno nos quedamos con el recuerdo fugaz de la ciudad y de un paseo absolutamente maravilloso por el río rodeados de selva y de monos.
Ah! una cosa más, Royal Brunei no sólo ofrece menú vegetariano a los clientes que lo soliciten sino que además dispone de tres menús a elegir: occidental, oriental e hindú, lo nunca visto. Desgraciadamente lo que no ofrecen bajo ningún concepto es alcohol (lo mismo que en Brunei, misión imposible tomarse una cerveza)…es lo que tiene viajar en compañías musulmanas, pero oye todo no podía ser.
Mercado recogiendo los puestos


Mezquitas


¡¿Los carros también son de oro?!

30.000 personas viven en palafitos en el río

Monos proboscis o narigudos

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