Llevo tres días encerrada en casa con un catarro tremendo, apenas si he hecho nada más que vegetar, ir tejiendo algo de la manta de arrullo (todo punto bobo, más sencillo imposible) y leer a ratos....
Hoy ya me encuentro mucho mejor, tanto que he bajado a tomar un café al bar de abajo, a la frutería y a la panadería (me encanta vivir en un barrio, todo está siempre tan a mano) y me dispongo a cocinar lo que resta de mañana para dejar, por lo menos, un par de comidas preparadas para el resto de semana.

Y mañana a incorporarme al mundo con las pilas cargadas.
Etiquetas: c, cosas pequeñas, manta, vida