Después de un verano casi en sequía tejedora he de confesar que en cuanto volví de las vacaciones me lancé cual posesa a tejer y si las cuentas no me fallan creo que llevo cuatro proyectos en danza a la vez. Quería enseñaros fotos de todos ellos pero en vista de que todavía no manejo con soltura la cámara nueva aquí van las unicas fotos que han salido medio decentes.Y si, habéis leído bien, tengo una nueva cámara comprada en Nueva Zelanda...¿que por qué? pues porque por increíble que parezca perdimos la nuestra el último día que estuvimos en Australia, así que al llegar a Nueva Zelanda no nos quedó más remedio que comprar una cámara para salir del paso. Aprovechando que los precios allí son bastante más económicos que en España y que llevábamos un tiempo pensando en invertir en una segunda cámara la verdad es que el negocio salió redondo. Lo absolutamente fantástico es que conseguimos recuperar la vieja cámara justo el día que volvíamos a casa, después de unas cuantas peripecias, llamadas y mails eso sí, pero sobre todo gracias al empeño que pusieron en los empleados de DHL de Christchurch porque todo saliera bien...os he dicho ya que la gente en Nueva Zelanda es excepcional? ;)Bueno, vayamos al lío...antes de irme terminé el Storm Cloud Shawlette, porque no hay mejor excusa que un viaje para tejerse un chal de lana en pleno mes de agosto, en fin...
A los pocos días de volver y a pesar de tener ya un jerséy a medias desde el mes de junio, publicaron este patrón en Knitty y no fuí capaz de contenerme. La lana va ya por su tercera reencarnación, he empezado varios proyectos con ella que he ido abandonado sucesivamente, pero creo que este es el definitivo entre otras cosas porque empezará a pulverizarse con tanto tejer y destejer.
Y por último y después de muchísimas dudas monté los puntos para el Muir que lleva en mi lista de patrones desde hace siglos. No es que necesite más chales la verdad pero tanto tejer punto del derecho empezaba a ponerme nerviosa así que elegí un proyecto calado que me dure bastante tiempo para ir quitándome el mono de vez en cuando.
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